La musicoterapia

Posted on 23 noviembre 2009. Filed under: Salud y Vida |

La musicoterapia es el uso de la música y/o sus elementos musicales (sonido, ritmo, melodía y armonía) realizada por un musicoterapeuta cualificado con un paciente o grupo, en un proceso creado para facilitar, promover la comunicación, las relaciones, el aprendizaje, el movimiento, la expresión, la organización y otros objetivos terapéuticos relevantes, para así satisfacer las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas. La musicoterapia tiene como fin desarrollar potenciales y/o restaurar las funciones del individuo de manera tal que éste pueda lograr una mejor integración intra y/o interpersonal y consecuentemente una mejor calidad de vida a través de la prevención, rehabilitación y tratamiento.

La utilización de la musica como terapia hunde sus raíces en la prehistoria, puesto que se sabe que la música estuvo presente en los ritos “mágicos”, religiosos y de curación. Sin embargo, los primeros escritos que aluden a la influencia de la música sobre el cuerpo humano son los papiros egipcios descubiertos por Petrie en la ciudad de Kahum en 1889. Estos papiros datan de alrededor del año 1500 a. C. Y en ellos ya se racionaliza la utilización de la música como un agente capaz de curar el cuerpo, calmar la mente y purificar el alma, así, por ejemplo, se atribuía a la música una influencia favorable sobre la fertilidad de la mujer, incluso con música de la voz del dios Thot. En el pueblo hebreo también se utilizaba la música en casos de problemas físicos y mentales. En esta época se data el primer relato sobre una aplicación de musicoterapia.

Varias culturas a través de la historia han usado la música como  medio de curación y relajación. En la década de los 40, los terapeutas de música en los Estados Unidos  usaron la música para mejorar las habilidades de comunicación
de los pacientes y reducir su incomodidad. En el 2007 se hizo una revisión de más de 1,900 instalaciones de salud estadounidenses y se descubrió que el 35 por ciento de ellos ofrece alguna forma de terapia con música, y esta tendencia va en aumento.

Los pacientes que se inscribieron en los programas de recuperación que se incorporaron a la terapia de música  relatan más interacciones sociales y emociones positivas comparadas con aquellos que solo recibieron el tratamiento
tradicional. A la luz de esto, algunos investigadores han empezado a recomendar la integración de la música en la rehabilitación para víctimas golpeadas.

El efecto de la terapia de música sobre los cambios fisiológicos es  como un fuerte impacto en el ánimo. En el 2009 se hizo una revisión de 23 estudios donde se encontraron más pruebas que el escuchar cierta música reduce la respiración, el ritmo cardíaco, y la presión arterial en pacientes con males cardíacos.

Las trayectorias fisiológicas por las cuales la música causa estos cambios son confusas, pero la investigación del Dr. Claudius Conrad de la Facultad de Medicina de Harvard y el Hospital General de Massachusetts proporciona una nueva inspiración.

Conrad y sus colegas publicaron un artículo el año pasado que sugiere que la curación con  música y efectos sedantes sean orquestados por la estimulación e inhibición de tres diferentes hormonas del stress. En su estudio, Conrad tenía
pacientes críticamente enfermos que escuchaban una hora de sonatas de Mozart y dejaron de usar sedantes.

Como era de esperarse, los pacientes que estuvieron bajo la terapia de música tenían una disminución del 20 por ciento en la epinefrina e interleukin-6, hormonas del stress responsables del incremento de los latidos del corazón y
reacciones inflamatorias, respectivamente. Irónicamente los mismos pacientes también respondieron en un 50 por ciento en la hormona de crecimiento, una hormona que promueve el crecimiento celular y el metabolismo. Un aumento de la hormona de crecimiento es asociado con la tensión, no la relajación.

Conrad ofrece una explicación a este rompecabezas: el nivel de hormona de crecimiento aumentado juega un efecto disfrazado sedante. Él dice que la hormona de crecimiento causa una disminución en la actividad de interleukin-6,
que baja la inflamación que de otra manera puede conducir a la tensión arterial elevada y el ritmo cardíaco.

Los efectos de la música sobre el comportamiento han sido evidentes desde los comienzos de la humanidad. A lo largo de la historia, la vida del hombre ha estado complementada e influenciada por la música, a la que se le han atribuido una serie de funciones. La música ha sido y es un medio de expresión y comunicación no verbal, que debido a sus efectos emocionales y de motivación se ha utilizado como instrumento para manipular y controlar el comportamiento del grupo y del individuo.

La música facilita el establecimiento y la permanencia de las relaciones humanas, contribuyendo a la adaptación del individuo a su medio. Por otra parte, la música es un estímulo que enriquece el proceso sensorial, cognitivo (pensamiento, aprendizaje, mejoria y lenguaje) y también enriquece los procesos motores, además de fomentar la creatividad y la disposición al cambio. Así, diversos tipos de música pueden reproducir diferentes estados de ánimo, que a su vez pueden repercutir en tareas psicomotoras y cognitivas. Todo ello depende de la actividad de nuestro sistema nervioso central.

La audición de estímulos musicales, placenteros o no, producen cambios en algunos de los sistemas de neurotransmisión cerebral. Por ejemplo: los sonidos desagradables producen un incremento en los niveles cerebrales de serotonina, una neurohormona que se relaciona con los fenómenos de agresividad y depresión.

Existen 2 tipos principales de música en relación con sus efectos: la música sedante, que es de naturaleza melódica sostenida, y se caracteriza por tener un ritmo regular, una dinámica predecible, consonancia armónica y un timbre vocal e instrumental reconocido con efectos tranquilizantes. La música estimulante, que aumenta la energía corporal, induce a la acción y estimula las emociones.

La música influye sobre el individuo a 2 niveles primarios diferentes: la movilización y la musicalización: la movilización: la música es energía y por tanto moviliza a los seres humanos a partir de su nacimiento y aún desde la etapa prenatal. A través de la escucha o la creación, la música imprime una energía de carácter global que circula libremente en el interior de la persona para proyectarse después a través de las múltiples vías de expresión disponibles.

La música, al igual que otros estímulos portadores de energía, produce un amplio abanico de respuestas que pueden ser inmediatas, diferidas, voluntarias o involuntarias. Dependiendo de las circunstancias personales (edad, etapa de desarrollo, estado anímico, salud psicológica, apetencia) cada estímulo sonoro o musical puede inducir una variedad de respuestas en las que se integran, tanto los aspectos biofisiológicos como los aspectos efectivos y mentales de la persona. Así, el bebé agita sus miembros cuando reconoce una canción entonada por su madre, los adolescentes se reconfortan física y anímicamente escuchando una música ruidosa e incluso les ayuda a concentrarse mejor en el estudio. Dado que la musicoterapia constituye una aplicación funcional de la música con fines terapéuticos, se preocupa esencialmente de promover a través del sonido y la música, una amplia circulación energética en la persona, a investigar las múltiples transformaciones que induce en el sujeto el impulso inherente al estímulo sonoro y a aplicar la música para solventar problemas de origen psicosomático.

La musicalización: el sonido produce una musicalización de la persona, es decir, la impregna interiormente dejando huella de su paso y de su acción. Así, la música que proviene del entorno o de la experiencia sonora pasa a integrar un fondo o archivo personal, lo que puede denominarse como mundo sonoro interno. Por tanto, nuestra conducta musical es una proyección de la personalidad, utilizando un lenguaje no verbal.

Así, escuchando o produciendo música nos manifestamos tal como somos o como nos encontramos en un momento determinado, reaccionando de forma pasiva, activa, hiperactiva, temerosa… Cada individuo suele consumir la música adecuada para sus necesidades, ya sea absorbiéndole de forma pasiva o creándole de forma activa. Toda expresión musical conforma un discurso no verbal que refleja ciertos aspectos del mundo sonoro interno y provoca la movilización y consiguiente proyección del mundo sonoro con fines expresivos y de  comunicación.

Objetivos de la musicoterapia para el trabajo con personas con discapacidad

  • Mejorar la afectividad, la conducta, la perceptivo-motricidad, la personalidad y la comunicación.
  • Mejorar las funciones psicofisiológicas tales como el ritmo respiratorio y cardíaco, y el restablecimiento de los ritmos biológicos a través de la música.

En cuanto a las mejoras psicofisiológicas:

  • Desarrollo de las facultades perceptivomotrices que permitan un conocimiento de las organizaciones espaciales, temporales y corporales.
  • Favorecimiento del desarrollo psicomotor: coordinación motriz y óculo motriz, regulación motora, equilibrio, marcha, lateralidad, tonicidad.
  • Integración y desarrollo del esquema corporal.
  • Desarrollo sensorial y perceptivo.
  • Desarrollo de la discriminación auditiva.
  • Adquisición de destrezas y medios de expresión: corporales, instrumentales, gráficos, espaciales, melódicos, de  color, temporales.
  • Desarrollo de la locución y de la expresión oral mediante la articulación, vocalización, acentuación, control de la voz y expresión.
  • Dotar al niño de vivencias musicales enriquecedoras que estimulen su actividad psíquica, física y emocional.

Sobre el aspecto afectivo, emocional y de personalidad:

  • Sensibilización de valores estéticos de la música.
  • Sensibilización afectiva y emocional.
  • Acercamiento al mundo sonoro, estimulando intereses.
  • Reforzamiento de la autoestima y personalidad mediante la autorrealización.
  • Elaboración de pautas de conducta correctas.
  • Desarrollo de la atención y observación de la realidad.
  • Aumentar la confianza en sí mismo y la autoestima.
  • Establecer o restablecer relaciones interpersonales.
  • Integrar socialmente a la persona.

 

Make a Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Liked it here?
Why not try sites on the blogroll...

A %d blogueros les gusta esto: