El gobierno chino destruye Kashgar, la ciudad más antigua de China

Posted on 10 noviembre 2009. Filed under: Noticias al interior de CHINA |

Kashgar ciudad que ha dado cobijo a pueblos de todo raza, lengua y religión; con mercados vibrantes, dédalos de calles que invitan a perderse en sus rincones, bazares milenarios, formas de vida medievales, diversidad étnica… Kashgar, exótica e inolvidable como ninguna; alabada por Gengis Kan y por Marco Polo.

La vieja y legendaria Kashgar, la madre de Asia Central, la joya que todos quisieron poseer, donde no hubo ejército, ni caravana que no se emocionara acercándose a sus murallas.

Kashgar, hermosa, atemporal. Recorriendo sus calles y mercados no es difícil imaginarse las caravanas de camellos cargando telas, especias o perfumes para llevarlos al otro extremo del mundo conocido.”

Kashgar (Kashi, en mandarín) Situada en la región occidental autónoma de Xinjiang es la ciudad más antigua de China y joya arquitectónica de la Ruta de la Seda, con casi dos mil años de historia y epicentro de la etnia uigur, se encuentra habitada por casi medio millón de personas, el 90 por ciento uigures, esta ciudad era el oasis más importante en la ruta comercial que unió Xian y Estambul desde el siglo II A.C., y hoy no sólo es una de las reliquias de esa etnia turca, sino el patrimonio cultural vivo más antiguo y rico de China. Propuesta para el Patrimonio de la UNESCO en 2002, todavía pendiente de aprobación.

Los uigures, turcomanos que empezaron a asentarse en la zona en el siglo IV A.C., se beneficiaron de ese comercio y convirtieron a la ciudad, ubicada en mitad del desierto, en una de las más prósperas y ricas de Asia Central.

El Gobierno chino se ha propuesto acabar con toda la ciudad vieja de Kashgar, pese a la resistencia que opone la población uigur, que la considera uno de los vestigios más importantes de su cultura ancestral, de raíces turcas.

El plan de destrucción de la ciudad vieja fue aprobado a finales de los años noventa y más de la mitad de esta maravilla arquitectónica ha sido acabada.

Hace treinta años, el enjambre de viviendas bajas y callejones se extendía sobre una superficie de diez kilómetros cuadrados, del que hoy queda menos de la mitad. El Gobierno provincial se propuso en febrero de este año acelerar el proceso de “modernización”, basado en demoler los enclenques habitáculos para levantar columnas de pisos.

El objetivo oficial es evitar que un terremoto, como el de mayo de 2008 en Sichuán, provoque una catástrofe humana en esta zona de intensa actividad sísmica y modernizar la vida de sus habitantes para lograr así la “armonía social” que proclama el presidente chino, Hu Jintao. Una opinión que no comparten sus habitantes.

Por su parte la presidenta del Congreso Mundial Uigur, Rebiya Kadeer, denuncio que la demolición de la vieja Kashgar es como “una ofensa a la identidad uigur”, y censura que el Gobierno chino se proponga erradicar “un lugar único que pertenece al patrimonio mundial”, que cuenta con 1.500 años de antigüedad.

La destrucción de esta ciudad implica también el desalojo de los 220.000 uigures que la habitan, asi como el modo de vida con cultura y tradiciones que ha permanecido intacto durante siglos.

Para el gobierno chino desplazar a los uigures que residen en la ciudad de Kashgar es una forma simple de resolver un problema étnico complejo.

La Asociación Uigur Americana denunció que la destrucción de Kashgar “forma parte de una campaña intensiva para diluir la cultura única de los uigures y su identidad”.

“Es una tragedia para el patrimonio cultural”, señaló el profesor de arquitectura Luo Deyin, de la Universidad Tsinghua de Pekín.

“Quizás los reubicados vivan mejor, quizás mejoren las infraestructuras y el suministro de agua potable y de desagües. Pero el problema es que ya no existirá Kashgar, una de las ciudades más importantes de la Ruta de la Seda”, agrega.

“El problema es que nunca se ha visto en el mundo que una ciudad se destruya y reconstruya para prevenir un terremoto”, señala Luo, que pone como ejemplo las urbes históricas italianas.

He Shuzhong, funcionario y fundador de la ONG Centro para la Protección del Patrimonio, destaca que en la actualidad “quedan pocas ciudades antiguas en China, Kashgar es una de ellas. Pero todavía quedan menos que sean el entorno de una minoría étnica, representa la cultura árabe e islámica en China. Tiene tanto valor que el no conservarla es un gesto erróneo y estúpido”.

He, también reconoce que algunos edificios flaquearían en un nuevo terremoto (el último fue en 2002), pero no es razón para empezar a destruir sin haber trazado un plan, y menos aún, el no haber incluido la opinión de los uigures en esa decisión, el agregó.

El funcionario, que también intenta proteger los “hutong” de Pekín y otras áreas en peligro del patrimonio chino, califica la destrucción de Kashgar de “terrible”, “simplista y brutal”, y añade que cambiará “sin duda el modo de vida de los uigures, sus sentimientos, su pensamiento, su carácter y su religión”.

“Algunos no quieren irse, es su casa, les encanta sus tradiciones. Tenemos que respetarlo”.

La realidad es que hoy Kashgar está tomada por los militares chinos, y las excavadoras continúan demoliéndola.

 

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